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Manual de Nutricion Canina, Aditivos del pienso

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Si bien es cierto que nosotros, los seres humanos, podemos apoyarnos en una dieta muy variada y optar por otras alternativas, ahora que el tema del consumo de carne de vaca parece tener a la mayoría tan atemorizados y causar tanta desconfianza, no es menos cierto que nuestros perros dependen casi exclusivamente de aquello que nosotros hayamos de decidir por ellos, con respecto a qué comer cada día.

La domesticación y más aún la comodidad que nos hemos impuesto en los últimos cuarenta o cincuenta años ha hecho que nuestras mascotas vean cada vez más reducida la variedad de su alimentación; nadie niega a estas alturas que a un cada vez mayor numero de propietarios le resulte más sencillo adquirir en la clínica veterinaria, en la tienda especializada o en el supermercado un saco de pienso, unas latas o incluso unos envases de alimento semihúmedo, antes que tener que ponerse a preparar la cena a base de los nutrientes que nos ofrece la naturaleza (carnes, pescados, frutos y verduras) en la proporción justa y adecuada a las necesidades del amigo de cuatro patas. Y, desde luego, lo que ya no hace nadie es dejar al animal a su libre albedrío para que salga de caza y busque en su medio natural aquello que le pide el cuerpo.

El perro tenía, antaño otras opciones, igual que las tienen todavía hoy sus congéneres salvajes (chacales, coyotes, lobos, zorros...) que aún cuando son básicamente carnívoros, se alimentan ocasionalmente de pescados, verduras, frutas y bayas, si la situación lo aconseja, en lo que constituye un comportamiento oportunista, circunstancial y casualmente omnívoro.

Pero hoy por hoy, la tendencia del mercado y los intereses creados han conseguido mediatizar hasta tal punto la opinión publica que ya casi nadie considera adecuado permitir que su mascota se alimente como lo hacía tradicionalmente; la publicidad nos ha impuesto unos criterios tales que resulta casi sacrílego pensar siquiera en esa posibilidad y quienes abogan por la alimentación natural son considerados poco menos que unos irresponsables o unos “malos dueños”.

Cabría preguntarse sin embargo, a raíz de todo lo que está ocurriendo desde que se destapó el asunto de las vacas locas, si no estaremos asistiendo a un macro-fraude de proporciones insospechadas. Hoy por hoy la mayoría de las grandes marcas de piensos caninos y felinos están en manos de empresas que tienen muy diversificado su campo de actuación e influencia (Procter & Gamble es propietario de Eukanuba, Colgate Palmolive de Hills Science Diet, Nestlé de Friskies, Mars de Pedigree por citar solo algunos ejemplos) y claro, ya nadie sabe si, en parte, el negocio de la alimentación comercial para mascotas no tiene que ver con el mejor aprovechamiento de las materias que no pueden ser empleadas en otros sectores, como por ejemplo el de la alimentación humana y si no se estarán derivando hacia los piensos de perros y gatos, ciertos productos y sustancias que no pueden ser aprovechados de otra manera, con tal de continuar rentabilizando la cadena de producción al máximo.

Dicho así suena mal, desde luego. Pero hay un dato que no puede obviarse y es que en el año 1990 el San Francisco Chronicle denunció el escandaloso aprovechamiento que se hacía de los cadáveres de perros y gatos para fabricar alimentos... para perros y para gatos, en un artículo que conmocionó la sociedad norteamericana y causó un enorme revuelo, titulado “How Dogs and Cats get recycled into Pet Food” (Como se reciclan perros y gatos para fabricar comida para mascotas), firmado por el periodista estadounidense John Eckhouse Siendo así no es de extrañar que por la misma regla de tres, se empleen extensivamente las mismas harinas de carne que tradicionalmente se han venido utilizando para alimentar al ganado estabulado!

Si prestamos atención a las noticias que se emiten por radio y televisión y sabemos leer entre líneas, en la prensa diaria, veremos que lo que ahora está prohibido para alimentar a las vacas y a las ovejas, y cuestionado para alimentar a los cerdos, aves de corral y a los peces de piscifactoría, puede sin embargo continuar siendo utilizado para la alimentación de “otros animales domésticos” (algunas veces incluso se habla directamente de las mascotas, sin más preámbulos) es decir nuestros perros y nuestros gatos... O sea que esas tantas veces mal llamadas harinas de carne (que incluyen casi de todo, desde piel y pelo o plumas hasta huesos y carcasas, pasando por garras y picos, pezuñas y toda clase de vísceras como lenguas, esófagos, glándulas tiroideas, glandulas del timo, sesos, intestinos, páncreas y bazos, pulmones, corazones, médula espinal, grasa, gelatina y otros despojos cárnicos) pueden continuar, al menos de momento, siendo aprovechadas para fabricar piensos y alimentos enlatados y semihúmedos con los que dar respuesta a las demandas del importantísimo mercado de la alimentación de animales de compañía en todo el mundo, que mueve cifras astronómicas; cifras que, en muchos países de nuestro entorno y en el nuestro propio, superan con creces a las que supone por ejemplo el consumo de alimentos envasados para bebés.

De momento las cosas están como están; perros y gatos seguirán consumiendo harinas de carne, estén o no en entredicho, para dar salida a esos excedentes que van a salvarse de la quema; es verdad que los expertos afirman, quizás queriendo curarse en salud, que de momento no hay constancia objetiva de que estas harinas produzcan la encefalopatía espongiforme bovina en perros, pero indudablemente ya se han diagnosticado en análisis post-mortem más de un par de centenares de casos (más de cien en el periodo comprendido entre 1990 y 1998) de un síndrome similar en gatos, sobretodo en Inglaterra, donde más de 180,000 vacas se vieron afectadas desde que comenzó la crisis hace tres lustros y donde al menos 80 personas han muerto como consecuencia de la variante humana, denominada enfermedad de Kreutzfeld Jacob. Pero y esto es lo realmente preocupante, en Francia, donde la incidencia de la enfermedad en vacas es mucho menor, también hay ya al menos 80 casos conocidos en gatos.

No es menos cierto que la EEB no puede ser diagnosticada si no es en animales muertos, lo que implica que muchos otros probablemente han quedado sin diagnosticar dado que no es frecuente que propietarios y veterinarios realicen autopsias a las mascotas, salvo que en contadas ocasiones. Un dato a tener en cuenta es que los gatos que han sido diagnosticados positivamente, en todos los casos, fueron alimentados con alimentos enlatados de calidad media-baja o regular.

Hay todavía otro asunto que no podemos obviar; los gatos suelen ser más longevos que los perros y podría ocurrir que esto sea lo que permita, en su caso, el desarrollo de la enfermedad e, incluso en algunos casos, la aparición de la sintomatología nerviosa específica (similar a la que manifiestan las vacas: problemas neurológicos, temblores, dificultades al caminar, descoordinación, etc.). Por eso precisamente nos queda, hoy por hoy, una cuestión a la que todavía no sabemos contestar... ¿son los perros tan inmunes como se dice a la enfermedad?, o, sencillamente, ¿mueren demasiado pronto para manifestar sus síntomas? Mientras nos llega la respuesta, lo que ya se sabe es que hay al menos un perro noruego de once años, fallecido como consecuencia de un cuadro inespecífico y poco claro, asociado a unos síntomas similares a los propios de la EEB, según el resultado arrojado por el análisis post-mortem.

La Comisión Europea ya ha acordado, en una reciente reunión (22.01.01) y siguiendo el consejo del Comité Científico Director de la UE procesar las grasas a una temperatura de 133ºC y a una presión de 3 bares durante 20 minutos, para desactivar el prión que parece ser el causante de la enfermedad. Habrá que ver qué pasa, finalmente con las harinas de carne que se produjeron con anterioridad a la crisis, que están inmovilizadas y almacenadas por media Europa pero que no han sido destruidas y que podrían derivarse hacia el mercado de la alimentación de mascotas. Y procurar, eso sí, ser más exigentes a la hora de adquirir la comida de nuestros perros, eligiendo solo aquellas marcas de gama alta, en las que las denostadas y sospechosas harinas de carne no sean la base principal, y exigiendo piensos que estén fabricados a partir de harinas de pescado o de pollo (el cordero, a la vista de nuevos y recientísimos datos ya es más cuestionable) específicamente, confiando en poder así evitar males mayores y desagradables sorpresas el día de mañana.

Para añadir todavía más incertidumbre a todo este asunto, la OCU, la Organización de Consumidores y Usuarios empieza a cuestionarse si es o no seguro alimentar animales de compañía con las harinas de carne y dice textualmente en una información que ha publicado para uso exclusivo de sus socios que todo “depende el origen de las harinas” y que “para mayor seguridad, se puede cambiar la comida habitual por productos de pollo o pescado y restos de carnicería”, añadiendo que si en la fabricación de las harinas “se han usado vísceras de vacuno, cabría esta posibilidad”, es decir que podría ocurrir que, efectivamente, las mascotas resultaran infectadas añadiendo luego que, no obstante, “es poco probable en España, con los datos actuales”. Pero claro, no podemos olvidar que muchas de las marcas que aquí se comercializan no están fabricadas en nuestro país, sino que proceden de Inglaterra, Francia o Alemania, Holanda o Portugal, donde efectivamente existe ya una verdadera epizootía.

La siguiente lista muestra los aditivos de uso general y los posibles efectos secundarios, problemas de salud y las alergias que causan. Muchos de estos aditivos están incluso prohibidos en la comida para humanos pero inexplicablemente si permitidos en la comida de nuestros perros.

Aditivo

Usos

Posibles efectos secundarios

Etoxiquina

Previene la oxidación de las grasas

Pesticida para la fruta

Estabilizador en la construcción de carreteras

  • Cáncer de hígado
  • En cachorros recién nacidos mortalidad y malformaciones
  • Alergias de la piel
  • bajada de las defensas

Caramelo E150

Dar un color marrón al alimento

  • Síntomas gastrointestinales que conducen a deposiciones suaves y diarrea

Dióxido Titanium E71

Aclara artificialmente el color de alimentos (usado en comida con sabor a pollo o pescado)

  • El titanio es un metal pesado peligroso

Azúcar

Actúa como un conservante

  • Puede causar problemas de comportamiento
  • Diabetes e hipoglucemia, (poca azúcar en la sangre)
  • Obesidad
  • Decaimiento dental,
  • Artritis
  • Alergias

Glicol de Propeno

Conservante para alimentos

Anticongelante, usado en los motores de los coches

  • A determinadas dosis puede ser tóxico y llevar a una insuficiencia renal
  • Problemas de la piel en perros

Sal, cloruro de sodio

Conservante para alimentos y reforzador del sabor

En exceso puede:

  • Irritar la capa del estómago,
  • Causar una sed creciente
  • Agravar problemas del corazón y del riñón causando la retención del fluido y aumentando la presión arterial

Sabores artificiales y potenciadores del sabor
(hay muchos y variados)

Aumentar el sabor

  • Problemas de comportamiento, tales como ansiedad y hostilidad

 

(Texto original, escrito por Christina de Lima-Netto y Federico Baudin específicamente para esta página Web y protegido con Copyright. No puede ser reproducido ni total ni parcialmente por ningún medio, sin el expreso consentimiento de Castro-Castalia por escrito).

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